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Programas piloto
ILMC ha implementado Programas piloto para
explorar la funcionalidad de diferentes enfoques utilizados para el
establecimiento de programas nacionales de manejo del riesgo. Los Programas
piloto se crean como procesos de consultoría de varios grupos de
interés que identifican y promocionan los objetivos de reducción
del riesgo por medio de mecanismos regulatorios y no regulatorios. Dichos
programas están diseñados como "proyectos de demostración"
y se utilizan como modelos del tipo de mejoras ambientales que se
podrían lograr en circunstancias culturales y socioeconómicas
diferentes. Las "lecciones aprendidas" de estos Programas piloto individuales
sirven además como base para perfilar un enfoque sistémico para
aumentar la capacidad, que fomentará la reducción del riesgo en
varios países comprendidos dentro de una región determinada.
ILMC y Filipinas:
Los países del sudeste de Asia han
experimentado un rápido crecimiento y aumento en la demanda de plomo, la
cual se satisface principalmente con la producción secundaria.
Tradicionalmente, la demanda de plomo ha excedido, en un cuarenta por ciento,
aquella proveniente de operaciones de reciclaje nacional, y la industria
secundaria ha atendido la demanda con la importación de baterías
de plomo ácido usadas para su reciclaje. No obstante, el Convenio de
Basilea ha tenido una gran repercusión en la disponibilidad del material
primario utilizado por la industria secundaria del sudeste de Asia. ILMC
colabora con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo
(UNCTAD), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Ministerio
de Comercio e Industria de Filipinas y la industria local al asistir en el
desarrollo de estrategias preventivas para cumplir con los cambios indicados
por el Convenio de Basilea sobre el flujo de materiales y al mismo tiempo
garantizar el desempeño ambiental adecuado y la seguridad ocupacional.
Las primeras actividades de ILMC en Filipinas se
concentraron en colaborar con Philippine Recyclers, Inc. (PRI), una importante
instalación de reciclaje autorizada situada en las afueras de Manila. En
septiembre de 1997, ILMC realizó evaluaciones ambientales para PRI y
comenzó a trabajar con la compañía para establecer un
proceso de mejoramiento ambiental continuo. Después de consultar con el
personal de ILMC y de numerosas visitas de ILMC a Filipinas, además de
las visitas del personal de PRI a instalaciones secundarias en países de
la OCDE, se implementaron cambios técnicos y administrativos en la
instalación para reducir significativamente las emisiones al medio
ambiente y los niveles de exposición en el trabajo. La Oficina de
Gestión Ambiental de Filipinas tuvo a su cargo la verificación de
las mejoras realizadas en la instalación. La implementación del
programa "Devolución de baterías" es uno de los muchos logros de
PRI. Este programa fue lanzado para recuperar aproximadamente 36.000 toneladas
de baterías desechadas que se generan anualmente en Filipinas. Su objeto
es fomentar que los automovilistas devuelvan las baterías usadas cuando
compran una nueva gracias a una serie de incentivos financieros. Por medio de
las redes de ventas de baterías nuevas, el Programa logró captar
750 toneladas de baterías desechadas por mes durante el primer
año, lo cual representa un aumento del 100% sobre el índice de
recolección del año anterior. El índice de
recolección ha aumentado en forma constante a un ritmo de 500 toneladas
métricas por año.
PRI se comprometió entonces a implementar
un sistema de manejo ambiental basado en el esquema de la ISO 14001. Si bien
PRI ya contaba con un sistema formal de manejo de calidad y con la
mayoría de los componentes para cumplir con la norma ISO 14001, tuvo que
invertir muchas horas de trabajo. La compañía encomendó a
varios equipos especializados para que trabajaran en el proyecto pero, en
realidad, casi la mitad de los empleados de PRI participaron directamente en el
mismo. Este esfuerzo hizo que a fines de 1999 PRI recibiera la
acreditación ISO 14001. PRI fue la primera industria pesada en el
país que recibe la acreditación ISO y es tan sólo el
tercer establecimiento de reciclaje de baterías del mundo que cuenta con
dicha acreditación. Lograr la certificación ISO 14001 en
Filipinas fue especialmente difícil ya que, a diferencia de la
mayoría de los países, este país carece de un
establecimiento para la eliminación de residuos tóxicos y
peligrosos. PRI, junto con ILMC, pudo desarrollar los medios para eliminar la
generación de residuos peligrosos y convertir las existencias actuales
de materiales de residuo en materiales inertes no peligrosos. Una de las
innovaciones consistió en el desarrollo de un proceso para separar el
material de la carcasa de ebonita de los separadores de placas. Este proceso
permitirá a PRI reducir las existencias actuales de residuos de caucho
duro en un 70%. Los residuos restantes, compuestos de papel, PVC y separadores
de plástico, se clasificarán y tratarán nuevamente. PRI
planea vender la ebonita como combustible secundario y usar parte de este flujo
de residuos como agente reductor en los hornos de producción secundaria
de plomo. En febrero de 2000 se llevó a cabo una ceremonia para celebrar
la certificación ISO 14001.
ILMC continúa colaborando con el personal
de PRI para garantizar el mantenimiento de un proceso de mejoramiento ambiental
continuo. PRI ha buscado también la manera de participar en otras
actividades de ILMC. Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente y ILMC organizaron recientemente un taller de Evaluación
Ambiental de la Tecnología (EnTA) en Manila, donde se utilizó la
experiencia de PRI como estudio de caso práctico. PRI recibió la
visita de los delegados de EnTA en sus instalaciones, donde pudieron
inspeccionar las mejoras técnicas realizadas y aprender sobre los
programas de extensión a la comunidad establecidos por la empresa para
proporcionar servicios médicos a la población local.
Las mejoras realizadas por PRI marcaron la
maduración de la primera etapa del Programa piloto de Filipinas. Con el
memorándum de entendimiento entre ILMC, la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y el gobierno de Filipinas, se
están resolviendo los asuntos relacionados con las actividades de los
recicladores y reacondicionadores de baterías, así como con las
fundiciones artesanales de pequeña escala y no autorizados. Las
actividades de este sector informal constituyen una significativa fuente de
exposición al plomo para la población. ILMC ha trabajado con el
gobierno de Filipinas y con UNCTAD para diseñar instrumentos
económicos, técnicos y regulatorios a fin de incorporar el
"sector informal" a una infraestructura organizada de recolección de
baterías de plomo ácido para su reciclaje en establecimientos
autorizados. Los factores técnicos y socioeconómicos que
promueven las actividades del sector informal se han analizado en una serie de
documentos preparados para guiar las deliberaciones del panel compuesto por
grupos de interés expertos. En un principio, el panel había
determinado reunirse en julio de 2000, pero esta reunión se ha
postergado hasta noviembre porque varios de sus miembros no estaban en
condiciones de hacerlo. Los cambios realizados hasta la fecha en
Filipinas, así como las mejoras que se han de realizar, se utilizan como
modelo para el cambio en la región de la ASEAN (Asociación de
Naciones del Asia Sudoriental). Muchos países desean encarar los temas
vinculados al aumento en la cantidad de residuos de las baterías de
desecho ya que reconocen la necesidad de recuperar este tipo de residuo para
utilizarlo en sectores de la industria nacional.
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ILMC y México
Las actividades del Programa en México son
muy amplias y señalan como objetivo a varios sectores industriales de
producción y utilización de plomo. El programa se inició
bajo un acuerdo entre el Instituto Nacional de Ecología (INE), la
Cámara Minera de México y ILMC. De conformidad con los acuerdos
iniciales establecidos en marzo de 1998, las partes determinaron un proyecto de
demostración como modelo para la evaluación del desempeño
ambiental y opciones de mejoras ofrecidas a los diferentes sectores de la
industria en México. Se realizó una auditoría ambiental en
un establecimiento productor de óxido de plomo representativo de la
antigua tecnología todavía en uso en algunas plantas de
México. El plan de acción a implementarse en esta
instalación mejorará su desempeño ambiental y
creará un "Manual de procedimientos operativos de seguridad"
genérico de gran utilidad para otros sectores industriales que trabajan
con plomo.
Se han adaptado los aspectos principales del
programa de México, a pedido del gobierno, para encarar varios asuntos
dominantes sobre el medio ambiente que enfrenta el país en este momento.
Durante siglos, México fue uno de los países mineros más
importantes del mundo. El aporte de este sector industrial al desarrollo urbano
y económico de México ha sido considerable, especialmente durante
el período de rápida industrialización comprendido entre
1950 y 1970. A pesar de que México se encuentra entre los principales
productores del mundo de metales no ferrosos, el impacto ambiental de las
actividades mineras nunca ha sido evaluado sistemáticamente. No
obstante, ha aumentado la preocupación del público sobre la salud
en el trabajo, contaminación del agua y del aire y la exposición
de la población en general en relación con las operaciones de
fundición. Lamentablemente, la naturaleza heterogénea de los
minerales en las diferentes regiones de México, las distintas
tecnologías empleadas para extraer minerales y la amplia gama de
condiciones sociales y de ecosistemas en el sitio contaminado han complicado
los esfuerzos realizados para encarar estos problemas. Esto ha representado
enormes desafíos a los esfuerzos realizados para evaluar y manejar los
riesgos derivados de los materiales de desecho de la explotación minera
y las fundiciones.
La participación de ILMC en estos temas
comenzó en noviembre de 1999 en la Ciudad de México con un
seminario de dos días sobre "Evaluación, manejo y
comunicación del riesgo en relación con los residuos de la
industria minera y metalúrgica". El seminario fue auspiciado por el INE,
el Centro Nacional de Investigación y Capacitación Ambiental, la
Agencia Internacional de Cooperación Japonesa y el ILMC. El personal de
ILMC y técnicos expertos en la materia asociados a ILMC participaron
activamente en el Seminario. Gracias a este Seminario, el gobierno
decidió emprender un programa para el control de residuos de los
procesos mineros y metalúrgicos. También se solicitó ayuda
a ILMC para tratar los temas relacionados con las medidas correctivas
correspondientes a minas y fundiciones abandonadas.
En junio de 2000, ILMC presentó una
propuesta preliminar de un proyecto para preparar un manual de medidas
correctivas que servirá de guía para la limpieza de minas,
fundiciones e instalaciones secundarias de plomo abandonadas. Este manual
explica los métodos más económicos para minimizar la
exposición de la población al plomo con un enfoque inicial
específico en las medidas correctivas del suelo de una fundición
de plomo abandonada en Tijuana. Ante la reacción positiva del gobierno
mexicano, ILMC presentó un plan detallado para preparar "directivas
generales sobre medidas correctivas para minas, fundiciones y plantas de plomo
secundarias abandonadas". El proyecto propone la definición de
principios científicos y pautas técnicas por medio de los cuales
se realizará la evaluación, se implementarán las medidas
correctivas y se establecerán las medidas de seguimiento que
garantizarán la eficacia de dichos esfuerzos. La aprobación de
esta propuesta por parte del gobierno todavía está pendiente.
Los primeros pasos del proyecto propuesto
requieren visitas de evaluación a una cantidad representativa de sitios
abandonados para caracterizar la naturaleza de la contaminación y para
definir posibles programas de exposición. La cooperación del
gobierno será necesaria para resolver las barreras legales que existen
en la actualidad y que impiden el avance de los programas de
implementación de medidas correctivas en los sitios. ILMC reconoce que
las estrategias de remoción y reemplazo del suelo presentan
obstáculos económicos para el programa de saneamiento, por lo que
trabajará con la comunidad científica internacional para
determinar otros medios adecuados para el control provisorio de la
contaminación en sitios específicos. Las estrategias correctivas
principales a ser evaluadas, incluyen:
- Remoción de los suelos contaminados y
reemplazo con suelos no contaminados o bien, remoción del suelo seguido
por la descontaminación del mismo y restablecimiento del suelo tratado
al sitio de origen;
- Transformación geoquímica de los
contaminantes en los sitios abandonados por medio de métodos de
tratamiento térmico, biológico y químico;
- Técnicas de extracción y
separación "in situ", y
- Estrategias de estabilización y
contención "in situ".
La amplitud de las opciones de tratamiento que se
podrán aplicar a un sitio en particular estarán de acuerdo con
los parámetros geoquímicos y climatológicos de dicho
sitio. Es más, una sola tecnología o metodología
posiblemente no sea la adecuada para el saneamiento de un sitio. Por lo tanto,
las directivas generales definirán un plan de trabajo basado en
decisiones ramificadas, según el cual las diferentes tecnologías
de tratamiento se podrán integrar para reducir el riesgo de la
exposición al plomo.
Actividades del Programa piloto en
Rusia
En 1998, el personal de ILMC comenzó a
trabajar con el Centro de Política Ambiental Rusa (CREP) para
identificar sectores industriales que se incluirían en un Program piloto
multisectorial. Estas actividades debían estructurarse dentro del
contexto de actividades de la Comisión del Estado para la
Protección Ambiental (SCEP) de la Federación Rusa. Las
necesidades de reducción del riesgo potencial identificadas se
vincularon con la producción primaria del plomo, la fundición del
cobre, el desecho de residuos en la industria del cristal de plomo y en la
exposición ocupacional, además de las emisiones al medio ambiente
referidas a la fabricación y reciclaje de baterías.
Las primeras visitas de ILMC a Rusia para
realizar el monitoreo de los sitios industriales considerados candidatos para
este plan se programaron para 1999. Lamentablemente, esta evaluación se
tuvo que suspender ya que coincidió con la iniciación de los
ataques aéreos de la OTAN a Kosovo y las demostraciones de protesta
contra el mundo occidental. Para complicar aún más el asunto, en
mayo de 2000, el gobierno federal eliminó la Comisión del Estado
para la Protección Ambiental. Por consiguiente, las actividades del
Programa piloto en Rusia se centraron en los sectores industriales de
fabricación y reciclaje de baterías. Previamente se había
establecido un memorándum de entendimiento con las fábricas de
baterías en Rusia, cuyo objetivo era el de reducir los niveles de
exposición al plomo en el trabajo e implementar sistemas de manejo
ambiental que abarcaban métodos para la extracción de muestras y
monitoreo de descargas de las plantas de fabricación. Se habían
realizado visitas a las plantas de fabricación de baterías en San
Petersburgo y los expertos de Rusia habían visitado las plantas de
fabricación secundaria de plomo y baterías en el Reino Unido.
Esto había permitido que los expertos rusos se familiarizaran con los
métodos británicos y de la comunidad europea para el muestreo
ambiental y para el control de la exposición ocupacional. También
se impartieron cursos de capacitación en el uso de equipos
analíticos portátiles para determinar los niveles de plomo en
sangre de la fuerza laboral. El instrumental provisto por ILMC se
utilizó entonces en las instalaciones rusas y se pudo determinar que
algunos resultados de la exposición ocupacional eran excesivos y que era
preciso reducirlos. Se identificaron los controles de ingeniería y el
equipo de protección personal necesarios para disminuir la
exposición y se tomaron las medidas necesarias para la transferencia de
tecnología.
Al mismo tiempo, se estableció un acuerdo
entre ILMC y la organización rusa Electrozariad. Esta empresa contaba
con la situación ideal para actuar como socio en la ejecución del
programa de reducción del riesgo. Electrozariad tiene su sede en
Moscú y fue creada en 1991 por las principales empresas de
fabricación de baterías de la nueva Federación Rusa, a
partir del antiguo Ministerio de Industrias Electrotécnicas de la
Unión Soviética. Las actividades principales de Electrozariad
incluyen coordinar la adquisición y distribución de las materias
primas de la industria, especialmente las baterías de plomo ácido
automotrices e industriales de desecho. Estas operaciones comprenden el
transporte del producto final de la industria de fabricación de
baterías rusa a los clientes, el desarrollo de un programa de
inversiones para las distintas instalaciones de fabricación y
fundición de la Federación Rusa, el establecimiento de la
cooperación internacional con la industria líder de
baterías de plomo ácido del mundo y actuar como contacto entre la
industria y el gobierno de la Federación Rusa. En 1998, Electrozariad
había iniciado un programa para crear fuentes adicionales de materia
prima para la producción de baterías, especialmente el plomo
residual. Una fuente que actualmente se considera importante es la
recuperación de baterías automotrices usadas que previamente se
descartaban o bien se recolectaban y enviaban a los vertederos. Electrozariad
desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de un sistema de
recolección de baterías en Moscú que aumentó con
éxito el nivel de recolección de baterías automotrices
usadas para su envío a fundiciones secundarias.
ILMC y Electrozariad formalizaron un convenio de
trabajo para ayudar a reducir expeditivamente la exposición ocupacional
al plomo en la industria de fabricación de baterías y de plomo
secundario de la Federación Rusa. Los objetivos específicos del
memorándum de entendimiento firmado recientemente incluyen: 1)
reducción de la exposición ocupacional y de las emisiones de
plomo al medio ambiente, según sea necesario; 2) introducción de
metodologías reconocidas a nivel internacional para evaluar la
exposición y técnicas de medición para controlar las
emisiones al medio ambiente; 3) desarrollo de opciones de políticas
socioeconómicas y ambientales sólidas y de programas de
intervención comunitaria para reducir la exposición al plomo en
localidades seleccionadas. El Programa piloto que se está implementando
servirá como proyecto demostrativo para la industria del plomo en Rusia.
Las metodologías que demuestren ser exitosas se compartirán tanto
con las dependencias gubernamentales federales como locales.
Actualmente, Electrozariad está trabajando
con ILMC para expandir su exitoso Programa piloto de Moscú a 19 regiones
en las zonas sur y sureste de la Federación Rusa. El plan
estratégico de Electrozariad incluye el desarrollo de infraestructura e
instalaciones industriales para recolectar, segregar y reciclar baterías
automotrices y de tractores usadas que se estima contienen aproximadamente
60.000 toneladas de plomo. La primera etapa de este proyecto implicará
compartir y recolectar información, realizar un muestreo ambiental y
monitorizar la exposición ocupacional. La información del proceso
de fabricación se combinará con los datos de evaluación
del medio ambiente y se compaginará en las distintas plantas para
identificar instalaciones individuales que son fuentes localizadas importantes
de plomo. ILMC ofrece asistencia técnica en este estudio y
asesorará sobre los aspectos de intervención comunitaria del
proyecto.
La situación en Rusia presenta
desafíos logísticos significativos. El área en
cuestión cubre aproximadamente 1.200.000 kilómetros cuadrados en
los cuales hay 7 millones de vehículos que generan aproximadamente 2,5
millones de baterías usadas al año. Se proyecta un nivel de
crecimiento del 9,6% en la generación de baterías de desecho y,
si demuestra ser verdad, se necesitará una infraestructura de
recolección capaz de captar 5,5 millones de baterías usadas por
año en una región geográfica extensa. La infraestructura
de recolección de baterías que existía antes de la
adopción de reformas del mercado en Rusia sólo lograba recolectar
el 35-40% de las baterías usadas. Por lo tanto, se diseñó
un plan para dividir la amplia región de recolección en 15 zonas
más manejables, cada una con su propia infraestructura de
recolección y un mecanismo destructor de baterías de
tamaño apropiado. Además, se están tomando medidas para
separar los componentes de las baterías a nivel local y luego enviar los
materiales que contienen plomo a una instalación de reciclaje
común. Se estima que se requerirá una inversión de
aproximadamente $30-38 millones de dólares (EE.UU.) para este ambicioso
esfuerzo y el ILMC ha estado ayudando tanto con la logística del esquema
de recolección de baterías como con el desarrollo de un plan
comercial realista para el proyecto. Además, ILMC ofrece
orientación sobre las tecnologías utilizadas para los distintos
componentes del sistema y los métodos de control ambiental que se
emplearán.
Posteriormente a las visitas de ILMC a
Moscú en mayo, el Ministerio de Salud Pública aprobó, en
principio, las nuevas reglas con respecto a la exposición ocupacional al
plomo, inclusive la monitorización biológica. Aún deben
solucionarse los detalles exactos de los procedimientos de
monitorización y límites de exposición que se
adoptarán. Con este fin, ILMC está trabajando para establecer un
sistema que:
- Monitorice, compagine y evalúe los
niveles de plomo en el aire ambiental en diferentes sitios;
- Tome muestras de grupos seleccionados de
trabajadores expuestos en su trabajo para determinar correlaciones entre los
métodos utilizados para monitorizar la exposición al plomo en
Rusia y aquellos empleados en la Unión Europea;
- Realice pruebas de ensayo de diferentes tipos
de equipo de protección personal;
- Analice la adecuación de los sistemas
de ventilación de plantas y que luego prepare recomendaciones para su
mejoramiento; y
- Patrocine seminarios centrados en la salud
ocupacional, la seguridad y la capacitación del personal
médico.
Para fomentar estas metas, se han programado
visitas de intercambio técnico adicionales para que el personal ruso
acuda a instalaciones en la Unión Europea y reciba capacitación
sobre las metodologías analíticas de laboratorio y de campo que
se requerirán para este ambicioso esfuerzo. ILMC ha proporcionado
equipos adicionales de monitorización de plomo en sangre para usarse en
Rusia y facilitar el establecimiento de líneas de referencia sobre la
exposición ocupacional.
Actividades del Programa piloto en
Perú
A mediados de 1999, ILMC recibió varias
consultas de Lima, Perú, acerca de los procedimientos correctos para el
manejo de concentrados de minerales que contienen plomo. Con posterioridad a
esto, la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) informó
a ILMC que los Centros para el Control de Enfermedades de EE.UU., con
financiamiento de la Dependencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional,
estaba trabajando con el organismo de salud pública del Perú
(DIGESA) para determinar los niveles de exposición al plomo en la
población general de Lima. Se habían detectado exposiciones
excesivas en la población general vecina a las instalaciones de
almacenaje de concentrado en el Puerto del Callao, en las afueras de Lima.
Se sostuvieron conversaciones preliminares sobre
los estudios financiados por US AID que se estaban realizando en Lima y, a
sugerencia de US AID, se estableció contacto con el organismo de salud
pública en Perú. A fines de 1999, ILMC recibió una copia
preliminar de la documentación que describía los datos de los
análisis de sangre de la población de Lima y el Puerto del
Callao. Los niveles de plomo en sangre de la población general de Lima
registraron un promedio aproximado de 7 µg/dl. Sin embargo, se informaron
valores mucho más altos en las cercanías de las áreas de
almacenaje de concentrados minerales.
En enero de 2000, el personal de ILMC
realizó una visita a Lima para realizar una evaluación inicial.
También se realizó una serie de reuniones exploratorias con
representantes de la industria y el gobierno para evaluar la factibilidad de
establecer un proyecto cooperativo para reducir los riesgos de
exposición al plomo asociados con el almacenaje de concentrados en el
área del Puerto. Se realizaron inspecciones preliminares de las
instalaciones de almacenaje de concentrado y se hicieron recomendaciones
provisionales con respecto a cambios en los procedimientos de manejo de
materiales que podrían reducir los niveles de emisiones fugitivas de
polvo. Los procedimientos de higiene ocupacional en los almacenes presentaron
un grado variable de sofisticación; por lo tanto, se determinó
que los asuntos de salud ocupacional podían incluirse en las gestiones
de reducción del riesgo.
Posteriormente a esta visita de
evaluación, se realizaron reuniones con la industria de la
minería, una coalición industrial de operadores de almacenes,
DIGESA, US AID y el Ministerio de Energía y Minas. Tanto la industria
como el gobierno expresaron el deseo de concebir una solución
cooperativa preventiva para los problemas vinculados a las emisiones fugitivas
provenientes del almacenaje y transporte de concentrado. Además, las
dependencias gubernamentales consideraron la probabilidad de que los problemas
identificados en El Callo podrían tener paralelos en otras regiones del
Perú y América Latina. Se solicitó la asesoría de
ILMC para diseñar una serie de esfuerzos preliminares y a largo plazo
para la reducción del riesgo.
Notando que varios sectores estaban planeando o
implementando estrategias de intervención contra la exposición,
pero que la coordinación entre los diferentes sectores era
mínima, ILMC negoció un memorándum de entendimiento
según el cual los ministerios gubernamentales y los sectores
industriales trabajarían juntos para solucionar los problemas de
exposición al plomo en el área del Puerto. Los asuntos incluidos
en el memorándum de entendimiento abarcaron la reducción de las
emisiones fugitivas de las áreas de almacenaje de concentrado, la
determinación de niveles de exposición ocupacional y la
implementación de un control apropiado de la exposición
ocupacional y medidas de control de las emisiones al medio ambiente,
según fuese necesario. En el transcurso de varios meses siguientes, los
planes de trabajo se ampliaron para incluir también a la Autoridad
Portuaria en El Callao, a las compañías de servicio ferroviario y
la Municipalidad del Callao. Se identificaron oportunidades de
cooperación con dependencias externas, inclusive programas de asistencia
con el Ministerio de Energía y Minas de Columbia Británica
(Canadá) y la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional.
Después de una serie de visitas en la primera mitad del año 2000,
las partes interesadas acordaron formar una Mesa redonda de
cooperación de los distintos grupos de interés para abordar los
problemas de exposición al plomo identificados por primera vez en 1999.
Se solicitó que ILMC actuase como moderador de las actividades de esta
Mesa redonda en que los participantes tenían los siguientes
objetivos:
- Lograr una coordinación más
estrecha entre los ministerios gubernamentales y los diferentes segmentos del
sector privado;
- Impedir la duplicación de esfuerzos y
lograr una asignación de recursos más eficaz con respecto a
costos;
- Establecer un proceso de revisión
técnica independiente para los planes de mejoramiento resultantes de la
Mesa redonda.
Actualmente la Mesa redonda se reúne dos
veces por mes con ILMC, quien se desempeña como moderador de las
reuniones. Los participantes en las reuniones emprendieron un programa para
monitorizar y reducir las emisiones fugitivas de polvo de las áreas de
almacenaje de concentrado, desarrollar programas de monitoreo del medio
ambiente para evaluar la eficacia de los diferentes métodos de
reducción del riesgo, evaluar los niveles de exposición
ocupacional e implementar programas de higiene industrial según sea
apropiado. Se establecieron grupos de trabajo para coordinar esfuerzos con el
fin de lograr cada uno de estos objetivos entre las reuniones de la Mesa
redonda. Hasta la fecha, se han implementado varias medidas provisorias de
reducción de la exposición. Ahora los concentrados almacenados se
mantienen en pilas cubiertas y se monitorea el aire y la caída de polvo
para verificar la eficacia de las medidas tomadas. También se
desarrollaron procedimientos para la carga y descarga de concentrados. Un
consorcio de instalaciones mineras, de transporte y de almacenaje de
concentrado está elaborando opciones adicionales para la
construcción de modernas instalaciones de almacenaje y transporte de
concentrado similares a aquellas en operación en los países de la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos
(OECD).
Se anticipa que el resultado final del Programa
piloto del Perú tendrá varios impactos beneficiosos. Las
estructuras reglamentarias actuales del Perú no están
específicamente diseñadas para controlar la exposición
ocupacional y de la población en general al plomo. Por lo tanto, los
principios que surgen del proceso de Mesa redonda tendrán aplicaciones
para múltiples sectores industriales en el Perú. Además,
se anticipa que el problema de las emisiones fugitivas vinculadas al almacenaje
y transporte de concentrado será relevante para otras instalaciones
portuarias en América Latina. Por lo tanto, este aspecto del Programa
piloto podría servir como modelo de cambio para varios países de
esta región.
A pesar de que el enfoque de la actividad de ILMC
en Perús sigue siendo el diseño e implementación de
procedimientos de intervención a través del proceso de Mesa
redonda, hay varios asuntos adicionales bajo consideración. Los
programas actuales para mantener un control y garantía de calidad
analítico y adecuado para el análisis del plomo deben mejorar.
Por lo tanto, ILMC está trabajando con los ministerios gubernamentales y
con la industria para desarrollar una capacidad analítica más
confiable para la evaluación del medio ambiente y el monitoreo de la
exposición de la población en general. Otros asuntos inquietantes
que han surgido se refieren a la intervención médica. Por lo
tanto, ILMC está tomando medidas para capacitar en materia de
diagnóstico y tratamiento de la intoxicación aguda de plomo en
los niños.
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Actividades de los
futuros Programas piloto
Los Programas piloto actuales de ILMC han
permitido la exploración de las palancas de cambio que son
eficaces para mejorar el desempeño ambiental de los sectores
industriales en una variedad de contextos culturales y socioeconómicos.
De acuerdo con las recomendaciones efectuadas por el Grupo Asesor de
Políticas independiente de ILMC, la actividad futura de los Programas
piloto se basará en estas experiencias para explorar métodos
sistemáticos que puedan aplicarse para expandir la capacidad y reducir
el riesgo.
Actualmente se están sosteniendo
conversaciones con varios organismos y organizaciones internacionales para
identificar nuevas oportunidades de los Programas piloto que permitan
implementar una reducción del riesgo a nivel regional o en forma
conjunta con medios de asistencia financiera que respalden los gastos de
capital requeridos para la construcción de nuevas instalaciones o la
introducción de tecnologías nuevas. Por ejemplo, en forma
conjunta con la Secretaría de Basilea, se está dando
consideración a la participación en estudios analíticos
para definir los flujos de desechos de baterías de plomo ácido en
América Latina. Los análisis actuales sugieren que, para muchos
países, la cantidad de baterías de plomo ácido usadas que
se genera tal vez no sea suficiente para sustentar una instalación de
reciclaje económicamente viable. Sin embargo, la producción
combinada de desechos de varios países en una región
geográfica podría proporcionar el nivel necesario de flujo de
materiales requerido para la viabilidad económica. Por lo tanto,
podría explorarse el establecimiento de infraestructuras de
recolección regional de baterías y centros de reciclaje
regionales.
En otros casos, el volumen de baterías de
desecho generado probablemente permita respaldar una industria de reciclaje
económicamente viable. Sin embargo, los costos de capital iniciales
vinculados a la construcción o modificación de instalaciones de
reciclaje con características de desempeño ambiental adecuadas
puede significar un obstáculo contra el reciclaje ecológicamente
racional. De esta manera, ILMC está negociando con el grupo de estudio
International Lead Zinc Study para iniciar proyectos con el fin de intentar
coordinar asistencia económica para países que tengan pensado
construir nuevas instalaciones o introducir nuevas tecnologías de
reciclaje. Las regiones geográficas bajo consideración para este
esfuerzo incluyen Rusia y la región de ASEAN (Asociación de
Naciones del Asia Sudoriental). Debido a que los posibles participantes en
cualquiera de los esfuerzos anteriores requerirían orientación
acerca de las características de desempeñp ambiental de las
distintas tecnologías de reciclaje, ILMC llegó a un acuerdo con
el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para preparar
documentación técnica con descripción de los distintos
procesos que pueden emplearse para el reciclaje de plomo y los asuntos
tecnológicos referidos a la garantía de un desempeño
ambiental adecuado. Este último esfuerzo reconoce que las
tecnologías óptimas que podrían ser empleadas por los
países variarán en función de las cantidades anticipadas
de material primario y los marcos reglamentarios existentes. Los controles de
ingeniería y los sistemas de manejo ambiental referidos a diferentes
tecnologías (por ejemplo, pirometalúrgicos vs.
hidrometalúrgicos) establecen además estrategias distintas para
controlar la exposición ocupacional y las emisiones al medio ambiente.
Por lo tanto, la documentación técnica proporcionaría a
los países una guía objetiva de las distintas opciones
disponibles para el reciclaje y las medidas que deberían tomarse para
asegurar un desempeño ecológicamente racional.
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