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Actividades para la reducción del riesgo


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Indice

Programas piloto

ILMC ha implementado Programas piloto para explorar la funcionalidad de diferentes enfoques utilizados para el establecimiento de programas nacionales de manejo del riesgo. Los Programas piloto se crean como procesos de consultoría de varios grupos de interés que identifican y promocionan los objetivos de reducción del riesgo por medio de mecanismos regulatorios y no regulatorios. Dichos programas están diseñados como "proyectos de demostración" y se utilizan como modelos del tipo de mejoras ambientales que se podrían lograr en circunstancias culturales y socioeconómicas diferentes. Las "lecciones aprendidas" de estos Programas piloto individuales sirven además como base para perfilar un enfoque sistémico para aumentar la capacidad, que fomentará la reducción del riesgo en varios países comprendidos dentro de una región determinada.


ILMC y Filipinas:

Los países del sudeste de Asia han experimentado un rápido crecimiento y aumento en la demanda de plomo, la cual se satisface principalmente con la producción secundaria. Tradicionalmente, la demanda de plomo ha excedido, en un cuarenta por ciento, aquella proveniente de operaciones de reciclaje nacional, y la industria secundaria ha atendido la demanda con la importación de baterías de plomo ácido usadas para su reciclaje. No obstante, el Convenio de Basilea ha tenido una gran repercusión en la disponibilidad del material primario utilizado por la industria secundaria del sudeste de Asia. ILMC colabora con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Ministerio de Comercio e Industria de Filipinas y la industria local al asistir en el desarrollo de estrategias preventivas para cumplir con los cambios indicados por el Convenio de Basilea sobre el flujo de materiales y al mismo tiempo garantizar el desempeño ambiental adecuado y la seguridad ocupacional.

Las primeras actividades de ILMC en Filipinas se concentraron en colaborar con Philippine Recyclers, Inc. (PRI), una importante instalación de reciclaje autorizada situada en las afueras de Manila. En septiembre de 1997, ILMC realizó evaluaciones ambientales para PRI y comenzó a trabajar con la compañía para establecer un proceso de mejoramiento ambiental continuo. Después de consultar con el personal de ILMC y de numerosas visitas de ILMC a Filipinas, además de las visitas del personal de PRI a instalaciones secundarias en países de la OCDE, se implementaron cambios técnicos y administrativos en la instalación para reducir significativamente las emisiones al medio ambiente y los niveles de exposición en el trabajo. La Oficina de Gestión Ambiental de Filipinas tuvo a su cargo la verificación de las mejoras realizadas en la instalación. La implementación del programa "Devolución de baterías" es uno de los muchos logros de PRI. Este programa fue lanzado para recuperar aproximadamente 36.000 toneladas de baterías desechadas que se generan anualmente en Filipinas. Su objeto es fomentar que los automovilistas devuelvan las baterías usadas cuando compran una nueva gracias a una serie de incentivos financieros. Por medio de las redes de ventas de baterías nuevas, el Programa logró captar 750 toneladas de baterías desechadas por mes durante el primer año, lo cual representa un aumento del 100% sobre el índice de recolección del año anterior. El índice de recolección ha aumentado en forma constante a un ritmo de 500 toneladas métricas por año.

PRI se comprometió entonces a implementar un sistema de manejo ambiental basado en el esquema de la ISO 14001. Si bien PRI ya contaba con un sistema formal de manejo de calidad y con la mayoría de los componentes para cumplir con la norma ISO 14001, tuvo que invertir muchas horas de trabajo. La compañía encomendó a varios equipos especializados para que trabajaran en el proyecto pero, en realidad, casi la mitad de los empleados de PRI participaron directamente en el mismo. Este esfuerzo hizo que a fines de 1999 PRI recibiera la acreditación ISO 14001. PRI fue la primera industria pesada en el país que recibe la acreditación ISO y es tan sólo el tercer establecimiento de reciclaje de baterías del mundo que cuenta con dicha acreditación. Lograr la certificación ISO 14001 en Filipinas fue especialmente difícil ya que, a diferencia de la mayoría de los países, este país carece de un establecimiento para la eliminación de residuos tóxicos y peligrosos. PRI, junto con ILMC, pudo desarrollar los medios para eliminar la generación de residuos peligrosos y convertir las existencias actuales de materiales de residuo en materiales inertes no peligrosos. Una de las innovaciones consistió en el desarrollo de un proceso para separar el material de la carcasa de ebonita de los separadores de placas. Este proceso permitirá a PRI reducir las existencias actuales de residuos de caucho duro en un 70%. Los residuos restantes, compuestos de papel, PVC y separadores de plástico, se clasificarán y tratarán nuevamente. PRI planea vender la ebonita como combustible secundario y usar parte de este flujo de residuos como agente reductor en los hornos de producción secundaria de plomo. En febrero de 2000 se llevó a cabo una ceremonia para celebrar la certificación ISO 14001.

ILMC continúa colaborando con el personal de PRI para garantizar el mantenimiento de un proceso de mejoramiento ambiental continuo. PRI ha buscado también la manera de participar en otras actividades de ILMC. Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y ILMC organizaron recientemente un taller de Evaluación Ambiental de la Tecnología (EnTA) en Manila, donde se utilizó la experiencia de PRI como estudio de caso práctico. PRI recibió la visita de los delegados de EnTA en sus instalaciones, donde pudieron inspeccionar las mejoras técnicas realizadas y aprender sobre los programas de extensión a la comunidad establecidos por la empresa para proporcionar servicios médicos a la población local.

Las mejoras realizadas por PRI marcaron la maduración de la primera etapa del Programa piloto de Filipinas. Con el memorándum de entendimiento entre ILMC, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y el gobierno de Filipinas, se están resolviendo los asuntos relacionados con las actividades de los recicladores y reacondicionadores de baterías, así como con las fundiciones artesanales de pequeña escala y no autorizados. Las actividades de este sector informal constituyen una significativa fuente de exposición al plomo para la población. ILMC ha trabajado con el gobierno de Filipinas y con UNCTAD para diseñar instrumentos económicos, técnicos y regulatorios a fin de incorporar el "sector informal" a una infraestructura organizada de recolección de baterías de plomo ácido para su reciclaje en establecimientos autorizados. Los factores técnicos y socioeconómicos que promueven las actividades del sector informal se han analizado en una serie de documentos preparados para guiar las deliberaciones del panel compuesto por grupos de interés expertos. En un principio, el panel había determinado reunirse en julio de 2000, pero esta reunión se ha postergado hasta noviembre porque varios de sus miembros no estaban en condiciones de hacerlo. Los cambios realizados hasta la fecha en Filipinas, así como las mejoras que se han de realizar, se utilizan como modelo para el cambio en la región de la ASEAN (Asociación de Naciones del Asia Sudoriental). Muchos países desean encarar los temas vinculados al aumento en la cantidad de residuos de las baterías de desecho ya que reconocen la necesidad de recuperar este tipo de residuo para utilizarlo en sectores de la industria nacional.


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ILMC y México

Las actividades del Programa en México son muy amplias y señalan como objetivo a varios sectores industriales de producción y utilización de plomo. El programa se inició bajo un acuerdo entre el Instituto Nacional de Ecología (INE), la Cámara Minera de México y ILMC. De conformidad con los acuerdos iniciales establecidos en marzo de 1998, las partes determinaron un proyecto de demostración como modelo para la evaluación del desempeño ambiental y opciones de mejoras ofrecidas a los diferentes sectores de la industria en México. Se realizó una auditoría ambiental en un establecimiento productor de óxido de plomo representativo de la antigua tecnología todavía en uso en algunas plantas de México. El plan de acción a implementarse en esta instalación mejorará su desempeño ambiental y creará un "Manual de procedimientos operativos de seguridad" genérico de gran utilidad para otros sectores industriales que trabajan con plomo.

Se han adaptado los aspectos principales del programa de México, a pedido del gobierno, para encarar varios asuntos dominantes sobre el medio ambiente que enfrenta el país en este momento. Durante siglos, México fue uno de los países mineros más importantes del mundo. El aporte de este sector industrial al desarrollo urbano y económico de México ha sido considerable, especialmente durante el período de rápida industrialización comprendido entre 1950 y 1970. A pesar de que México se encuentra entre los principales productores del mundo de metales no ferrosos, el impacto ambiental de las actividades mineras nunca ha sido evaluado sistemáticamente. No obstante, ha aumentado la preocupación del público sobre la salud en el trabajo, contaminación del agua y del aire y la exposición de la población en general en relación con las operaciones de fundición. Lamentablemente, la naturaleza heterogénea de los minerales en las diferentes regiones de México, las distintas tecnologías empleadas para extraer minerales y la amplia gama de condiciones sociales y de ecosistemas en el sitio contaminado han complicado los esfuerzos realizados para encarar estos problemas. Esto ha representado enormes desafíos a los esfuerzos realizados para evaluar y manejar los riesgos derivados de los materiales de desecho de la explotación minera y las fundiciones.

La participación de ILMC en estos temas comenzó en noviembre de 1999 en la Ciudad de México con un seminario de dos días sobre "Evaluación, manejo y comunicación del riesgo en relación con los residuos de la industria minera y metalúrgica". El seminario fue auspiciado por el INE, el Centro Nacional de Investigación y Capacitación Ambiental, la Agencia Internacional de Cooperación Japonesa y el ILMC. El personal de ILMC y técnicos expertos en la materia asociados a ILMC participaron activamente en el Seminario. Gracias a este Seminario, el gobierno decidió emprender un programa para el control de residuos de los procesos mineros y metalúrgicos. También se solicitó ayuda a ILMC para tratar los temas relacionados con las medidas correctivas correspondientes a minas y fundiciones abandonadas.

En junio de 2000, ILMC presentó una propuesta preliminar de un proyecto para preparar un manual de medidas correctivas que servirá de guía para la limpieza de minas, fundiciones e instalaciones secundarias de plomo abandonadas. Este manual explica los métodos más económicos para minimizar la exposición de la población al plomo con un enfoque inicial específico en las medidas correctivas del suelo de una fundición de plomo abandonada en Tijuana. Ante la reacción positiva del gobierno mexicano, ILMC presentó un plan detallado para preparar "directivas generales sobre medidas correctivas para minas, fundiciones y plantas de plomo secundarias abandonadas". El proyecto propone la definición de principios científicos y pautas técnicas por medio de los cuales se realizará la evaluación, se implementarán las medidas correctivas y se establecerán las medidas de seguimiento que garantizarán la eficacia de dichos esfuerzos. La aprobación de esta propuesta por parte del gobierno todavía está pendiente.

Los primeros pasos del proyecto propuesto requieren visitas de evaluación a una cantidad representativa de sitios abandonados para caracterizar la naturaleza de la contaminación y para definir posibles programas de exposición. La cooperación del gobierno será necesaria para resolver las barreras legales que existen en la actualidad y que impiden el avance de los programas de implementación de medidas correctivas en los sitios. ILMC reconoce que las estrategias de remoción y reemplazo del suelo presentan obstáculos económicos para el programa de saneamiento, por lo que trabajará con la comunidad científica internacional para determinar otros medios adecuados para el control provisorio de la contaminación en sitios específicos. Las estrategias correctivas principales a ser evaluadas, incluyen:

  • Remoción de los suelos contaminados y reemplazo con suelos no contaminados o bien, remoción del suelo seguido por la descontaminación del mismo y restablecimiento del suelo tratado al sitio de origen;
  • Transformación geoquímica de los contaminantes en los sitios abandonados por medio de métodos de tratamiento térmico, biológico y químico;
  • Técnicas de extracción y separación "in situ", y
  • Estrategias de estabilización y contención "in situ".

La amplitud de las opciones de tratamiento que se podrán aplicar a un sitio en particular estarán de acuerdo con los parámetros geoquímicos y climatológicos de dicho sitio. Es más, una sola tecnología o metodología posiblemente no sea la adecuada para el saneamiento de un sitio. Por lo tanto, las directivas generales definirán un plan de trabajo basado en decisiones ramificadas, según el cual las diferentes tecnologías de tratamiento se podrán integrar para reducir el riesgo de la exposición al plomo.

Actividades del Programa piloto en Rusia

En 1998, el personal de ILMC comenzó a trabajar con el Centro de Política Ambiental Rusa (CREP) para identificar sectores industriales que se incluirían en un Program piloto multisectorial. Estas actividades debían estructurarse dentro del contexto de actividades de la Comisión del Estado para la Protección Ambiental (SCEP) de la Federación Rusa. Las necesidades de reducción del riesgo potencial identificadas se vincularon con la producción primaria del plomo, la fundición del cobre, el desecho de residuos en la industria del cristal de plomo y en la exposición ocupacional, además de las emisiones al medio ambiente referidas a la fabricación y reciclaje de baterías.

Las primeras visitas de ILMC a Rusia para realizar el monitoreo de los sitios industriales considerados candidatos para este plan se programaron para 1999. Lamentablemente, esta evaluación se tuvo que suspender ya que coincidió con la iniciación de los ataques aéreos de la OTAN a Kosovo y las demostraciones de protesta contra el mundo occidental. Para complicar aún más el asunto, en mayo de 2000, el gobierno federal eliminó la Comisión del Estado para la Protección Ambiental. Por consiguiente, las actividades del Programa piloto en Rusia se centraron en los sectores industriales de fabricación y reciclaje de baterías. Previamente se había establecido un memorándum de entendimiento con las fábricas de baterías en Rusia, cuyo objetivo era el de reducir los niveles de exposición al plomo en el trabajo e implementar sistemas de manejo ambiental que abarcaban métodos para la extracción de muestras y monitoreo de descargas de las plantas de fabricación. Se habían realizado visitas a las plantas de fabricación de baterías en San Petersburgo y los expertos de Rusia habían visitado las plantas de fabricación secundaria de plomo y baterías en el Reino Unido. Esto había permitido que los expertos rusos se familiarizaran con los métodos británicos y de la comunidad europea para el muestreo ambiental y para el control de la exposición ocupacional. También se impartieron cursos de capacitación en el uso de equipos analíticos portátiles para determinar los niveles de plomo en sangre de la fuerza laboral. El instrumental provisto por ILMC se utilizó entonces en las instalaciones rusas y se pudo determinar que algunos resultados de la exposición ocupacional eran excesivos y que era preciso reducirlos. Se identificaron los controles de ingeniería y el equipo de protección personal necesarios para disminuir la exposición y se tomaron las medidas necesarias para la transferencia de tecnología.

Al mismo tiempo, se estableció un acuerdo entre ILMC y la organización rusa Electrozariad. Esta empresa contaba con la situación ideal para actuar como socio en la ejecución del programa de reducción del riesgo. Electrozariad tiene su sede en Moscú y fue creada en 1991 por las principales empresas de fabricación de baterías de la nueva Federación Rusa, a partir del antiguo Ministerio de Industrias Electrotécnicas de la Unión Soviética. Las actividades principales de Electrozariad incluyen coordinar la adquisición y distribución de las materias primas de la industria, especialmente las baterías de plomo ácido automotrices e industriales de desecho. Estas operaciones comprenden el transporte del producto final de la industria de fabricación de baterías rusa a los clientes, el desarrollo de un programa de inversiones para las distintas instalaciones de fabricación y fundición de la Federación Rusa, el establecimiento de la cooperación internacional con la industria líder de baterías de plomo ácido del mundo y actuar como contacto entre la industria y el gobierno de la Federación Rusa. En 1998, Electrozariad había iniciado un programa para crear fuentes adicionales de materia prima para la producción de baterías, especialmente el plomo residual. Una fuente que actualmente se considera importante es la recuperación de baterías automotrices usadas que previamente se descartaban o bien se recolectaban y enviaban a los vertederos. Electrozariad desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de un sistema de recolección de baterías en Moscú que aumentó con éxito el nivel de recolección de baterías automotrices usadas para su envío a fundiciones secundarias.

ILMC y Electrozariad formalizaron un convenio de trabajo para ayudar a reducir expeditivamente la exposición ocupacional al plomo en la industria de fabricación de baterías y de plomo secundario de la Federación Rusa. Los objetivos específicos del memorándum de entendimiento firmado recientemente incluyen: 1) reducción de la exposición ocupacional y de las emisiones de plomo al medio ambiente, según sea necesario; 2) introducción de metodologías reconocidas a nivel internacional para evaluar la exposición y técnicas de medición para controlar las emisiones al medio ambiente; 3) desarrollo de opciones de políticas socioeconómicas y ambientales sólidas y de programas de intervención comunitaria para reducir la exposición al plomo en localidades seleccionadas. El Programa piloto que se está implementando servirá como proyecto demostrativo para la industria del plomo en Rusia. Las metodologías que demuestren ser exitosas se compartirán tanto con las dependencias gubernamentales federales como locales.

Actualmente, Electrozariad está trabajando con ILMC para expandir su exitoso Programa piloto de Moscú a 19 regiones en las zonas sur y sureste de la Federación Rusa. El plan estratégico de Electrozariad incluye el desarrollo de infraestructura e instalaciones industriales para recolectar, segregar y reciclar baterías automotrices y de tractores usadas que se estima contienen aproximadamente 60.000 toneladas de plomo. La primera etapa de este proyecto implicará compartir y recolectar información, realizar un muestreo ambiental y monitorizar la exposición ocupacional. La información del proceso de fabricación se combinará con los datos de evaluación del medio ambiente y se compaginará en las distintas plantas para identificar instalaciones individuales que son fuentes localizadas importantes de plomo. ILMC ofrece asistencia técnica en este estudio y asesorará sobre los aspectos de intervención comunitaria del proyecto.

La situación en Rusia presenta desafíos logísticos significativos. El área en cuestión cubre aproximadamente 1.200.000 kilómetros cuadrados en los cuales hay 7 millones de vehículos que generan aproximadamente 2,5 millones de baterías usadas al año. Se proyecta un nivel de crecimiento del 9,6% en la generación de baterías de desecho y, si demuestra ser verdad, se necesitará una infraestructura de recolección capaz de captar 5,5 millones de baterías usadas por año en una región geográfica extensa. La infraestructura de recolección de baterías que existía antes de la adopción de reformas del mercado en Rusia sólo lograba recolectar el 35-40% de las baterías usadas. Por lo tanto, se diseñó un plan para dividir la amplia región de recolección en 15 zonas más manejables, cada una con su propia infraestructura de recolección y un mecanismo destructor de baterías de tamaño apropiado. Además, se están tomando medidas para separar los componentes de las baterías a nivel local y luego enviar los materiales que contienen plomo a una instalación de reciclaje común. Se estima que se requerirá una inversión de aproximadamente $30-38 millones de dólares (EE.UU.) para este ambicioso esfuerzo y el ILMC ha estado ayudando tanto con la logística del esquema de recolección de baterías como con el desarrollo de un plan comercial realista para el proyecto. Además, ILMC ofrece orientación sobre las tecnologías utilizadas para los distintos componentes del sistema y los métodos de control ambiental que se emplearán.

Posteriormente a las visitas de ILMC a Moscú en mayo, el Ministerio de Salud Pública aprobó, en principio, las nuevas reglas con respecto a la exposición ocupacional al plomo, inclusive la monitorización biológica. Aún deben solucionarse los detalles exactos de los procedimientos de monitorización y límites de exposición que se adoptarán. Con este fin, ILMC está trabajando para establecer un sistema que:

  • Monitorice, compagine y evalúe los niveles de plomo en el aire ambiental en diferentes sitios;
  • Tome muestras de grupos seleccionados de trabajadores expuestos en su trabajo para determinar correlaciones entre los métodos utilizados para monitorizar la exposición al plomo en Rusia y aquellos empleados en la Unión Europea;
  • Realice pruebas de ensayo de diferentes tipos de equipo de protección personal;
  • Analice la adecuación de los sistemas de ventilación de plantas y que luego prepare recomendaciones para su mejoramiento; y
  • Patrocine seminarios centrados en la salud ocupacional, la seguridad y la capacitación del personal médico.

Para fomentar estas metas, se han programado visitas de intercambio técnico adicionales para que el personal ruso acuda a instalaciones en la Unión Europea y reciba capacitación sobre las metodologías analíticas de laboratorio y de campo que se requerirán para este ambicioso esfuerzo. ILMC ha proporcionado equipos adicionales de monitorización de plomo en sangre para usarse en Rusia y facilitar el establecimiento de líneas de referencia sobre la exposición ocupacional.

Actividades del Programa piloto en Perú

A mediados de 1999, ILMC recibió varias consultas de Lima, Perú, acerca de los procedimientos correctos para el manejo de concentrados de minerales que contienen plomo. Con posterioridad a esto, la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) informó a ILMC que los Centros para el Control de Enfermedades de EE.UU., con financiamiento de la Dependencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional, estaba trabajando con el organismo de salud pública del Perú (DIGESA) para determinar los niveles de exposición al plomo en la población general de Lima. Se habían detectado exposiciones excesivas en la población general vecina a las instalaciones de almacenaje de concentrado en el Puerto del Callao, en las afueras de Lima.

Se sostuvieron conversaciones preliminares sobre los estudios financiados por US AID que se estaban realizando en Lima y, a sugerencia de US AID, se estableció contacto con el organismo de salud pública en Perú. A fines de 1999, ILMC recibió una copia preliminar de la documentación que describía los datos de los análisis de sangre de la población de Lima y el Puerto del Callao. Los niveles de plomo en sangre de la población general de Lima registraron un promedio aproximado de 7 µg/dl. Sin embargo, se informaron valores mucho más altos en las cercanías de las áreas de almacenaje de concentrados minerales.

En enero de 2000, el personal de ILMC realizó una visita a Lima para realizar una evaluación inicial. También se realizó una serie de reuniones exploratorias con representantes de la industria y el gobierno para evaluar la factibilidad de establecer un proyecto cooperativo para reducir los riesgos de exposición al plomo asociados con el almacenaje de concentrados en el área del Puerto. Se realizaron inspecciones preliminares de las instalaciones de almacenaje de concentrado y se hicieron recomendaciones provisionales con respecto a cambios en los procedimientos de manejo de materiales que podrían reducir los niveles de emisiones fugitivas de polvo. Los procedimientos de higiene ocupacional en los almacenes presentaron un grado variable de sofisticación; por lo tanto, se determinó que los asuntos de salud ocupacional podían incluirse en las gestiones de reducción del riesgo.

Posteriormente a esta visita de evaluación, se realizaron reuniones con la industria de la minería, una coalición industrial de operadores de almacenes, DIGESA, US AID y el Ministerio de Energía y Minas. Tanto la industria como el gobierno expresaron el deseo de concebir una solución cooperativa preventiva para los problemas vinculados a las emisiones fugitivas provenientes del almacenaje y transporte de concentrado. Además, las dependencias gubernamentales consideraron la probabilidad de que los problemas identificados en El Callo podrían tener paralelos en otras regiones del Perú y América Latina. Se solicitó la asesoría de ILMC para diseñar una serie de esfuerzos preliminares y a largo plazo para la reducción del riesgo.

Notando que varios sectores estaban planeando o implementando estrategias de intervención contra la exposición, pero que la coordinación entre los diferentes sectores era mínima, ILMC negoció un memorándum de entendimiento según el cual los ministerios gubernamentales y los sectores industriales trabajarían juntos para solucionar los problemas de exposición al plomo en el área del Puerto. Los asuntos incluidos en el memorándum de entendimiento abarcaron la reducción de las emisiones fugitivas de las áreas de almacenaje de concentrado, la determinación de niveles de exposición ocupacional y la implementación de un control apropiado de la exposición ocupacional y medidas de control de las emisiones al medio ambiente, según fuese necesario. En el transcurso de varios meses siguientes, los planes de trabajo se ampliaron para incluir también a la Autoridad Portuaria en El Callao, a las compañías de servicio ferroviario y la Municipalidad del Callao. Se identificaron oportunidades de cooperación con dependencias externas, inclusive programas de asistencia con el Ministerio de Energía y Minas de Columbia Británica (Canadá) y la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional. Después de una serie de visitas en la primera mitad del año 2000, las partes interesadas acordaron formar una “Mesa redonda” de cooperación de los distintos grupos de interés para abordar los problemas de exposición al plomo identificados por primera vez en 1999. Se solicitó que ILMC actuase como moderador de las actividades de esta Mesa redonda en que los participantes tenían los siguientes objetivos:

  • Lograr una coordinación más estrecha entre los ministerios gubernamentales y los diferentes segmentos del sector privado;
  • Impedir la duplicación de esfuerzos y lograr una asignación de recursos más eficaz con respecto a costos;
  • Establecer un proceso de revisión técnica independiente para los planes de mejoramiento resultantes de la Mesa redonda.

Actualmente la Mesa redonda se reúne dos veces por mes con ILMC, quien se desempeña como moderador de las reuniones. Los participantes en las reuniones emprendieron un programa para monitorizar y reducir las emisiones fugitivas de polvo de las áreas de almacenaje de concentrado, desarrollar programas de monitoreo del medio ambiente para evaluar la eficacia de los diferentes métodos de reducción del riesgo, evaluar los niveles de exposición ocupacional e implementar programas de higiene industrial según sea apropiado. Se establecieron grupos de trabajo para coordinar esfuerzos con el fin de lograr cada uno de estos objetivos entre las reuniones de la Mesa redonda. Hasta la fecha, se han implementado varias medidas provisorias de reducción de la exposición. Ahora los concentrados almacenados se mantienen en pilas cubiertas y se monitorea el aire y la caída de polvo para verificar la eficacia de las medidas tomadas. También se desarrollaron procedimientos para la carga y descarga de concentrados. Un consorcio de instalaciones mineras, de transporte y de almacenaje de concentrado está elaborando opciones adicionales para la construcción de modernas instalaciones de almacenaje y transporte de concentrado similares a aquellas en operación en los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OECD).

Se anticipa que el resultado final del Programa piloto del Perú tendrá varios impactos beneficiosos. Las estructuras reglamentarias actuales del Perú no están específicamente diseñadas para controlar la exposición ocupacional y de la población en general al plomo. Por lo tanto, los principios que surgen del proceso de Mesa redonda tendrán aplicaciones para múltiples sectores industriales en el Perú. Además, se anticipa que el problema de las emisiones fugitivas vinculadas al almacenaje y transporte de concentrado será relevante para otras instalaciones portuarias en América Latina. Por lo tanto, este aspecto del Programa piloto podría servir como modelo de cambio para varios países de esta región.

A pesar de que el enfoque de la actividad de ILMC en Perús sigue siendo el diseño e implementación de procedimientos de intervención a través del proceso de Mesa redonda, hay varios asuntos adicionales bajo consideración. Los programas actuales para mantener un control y garantía de calidad analítico y adecuado para el análisis del plomo deben mejorar. Por lo tanto, ILMC está trabajando con los ministerios gubernamentales y con la industria para desarrollar una capacidad analítica más confiable para la evaluación del medio ambiente y el monitoreo de la exposición de la población en general. Otros asuntos inquietantes que han surgido se refieren a la intervención médica. Por lo tanto, ILMC está tomando medidas para capacitar en materia de diagnóstico y tratamiento de la intoxicación aguda de plomo en los niños.

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Actividades de los futuros Programas piloto

Los Programas piloto actuales de ILMC han permitido la exploración de las “palancas de cambio” que son eficaces para mejorar el desempeño ambiental de los sectores industriales en una variedad de contextos culturales y socioeconómicos. De acuerdo con las recomendaciones efectuadas por el Grupo Asesor de Políticas independiente de ILMC, la actividad futura de los Programas piloto se basará en estas experiencias para explorar métodos sistemáticos que puedan aplicarse para expandir la capacidad y reducir el riesgo.

Actualmente se están sosteniendo conversaciones con varios organismos y organizaciones internacionales para identificar nuevas oportunidades de los Programas piloto que permitan implementar una reducción del riesgo a nivel regional o en forma conjunta con medios de asistencia financiera que respalden los gastos de capital requeridos para la construcción de nuevas instalaciones o la introducción de tecnologías nuevas. Por ejemplo, en forma conjunta con la Secretaría de Basilea, se está dando consideración a la participación en estudios analíticos para definir los flujos de desechos de baterías de plomo ácido en América Latina. Los análisis actuales sugieren que, para muchos países, la cantidad de baterías de plomo ácido usadas que se genera tal vez no sea suficiente para sustentar una instalación de reciclaje económicamente viable. Sin embargo, la producción combinada de desechos de varios países en una región geográfica podría proporcionar el nivel necesario de flujo de materiales requerido para la viabilidad económica. Por lo tanto, podría explorarse el establecimiento de infraestructuras de recolección regional de baterías y centros de reciclaje regionales.

En otros casos, el volumen de baterías de desecho generado probablemente permita respaldar una industria de reciclaje económicamente viable. Sin embargo, los costos de capital iniciales vinculados a la construcción o modificación de instalaciones de reciclaje con características de desempeño ambiental adecuadas puede significar un obstáculo contra el reciclaje ecológicamente racional. De esta manera, ILMC está negociando con el grupo de estudio International Lead Zinc Study para iniciar proyectos con el fin de intentar coordinar asistencia económica para países que tengan pensado construir nuevas instalaciones o introducir nuevas tecnologías de reciclaje. Las regiones geográficas bajo consideración para este esfuerzo incluyen Rusia y la región de ASEAN (Asociación de Naciones del Asia Sudoriental). Debido a que los posibles participantes en cualquiera de los esfuerzos anteriores requerirían orientación acerca de las características de desempeñp ambiental de las distintas tecnologías de reciclaje, ILMC llegó a un acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para preparar documentación técnica con descripción de los distintos procesos que pueden emplearse para el reciclaje de plomo y los asuntos tecnológicos referidos a la garantía de un desempeño ambiental adecuado. Este último esfuerzo reconoce que las tecnologías óptimas que podrían ser empleadas por los países variarán en función de las cantidades anticipadas de material primario y los marcos reglamentarios existentes. Los controles de ingeniería y los sistemas de manejo ambiental referidos a diferentes tecnologías (por ejemplo, pirometalúrgicos vs. hidrometalúrgicos) establecen además estrategias distintas para controlar la exposición ocupacional y las emisiones al medio ambiente. Por lo tanto, la documentación técnica proporcionaría a los países una guía objetiva de las distintas opciones disponibles para el reciclaje y las medidas que deberían tomarse para asegurar un desempeño ecológicamente racional.

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